jueves, 18 de noviembre de 2010

Una habitación propia


y quinientas libras al año necesita cualquier mujer para ser escritora.

Virginia Woolf se divierte conformando a quienes le pidieron que hable sobre las mujeres y las novelas.

Dice mucho más.

Se burla, se ríe, pincha a sus oyentes. "Ni la alabanza ni la censura significan nada. Por delicioso que sea, el pasatiempo de medir es la más fútil de las ocupaciones y el someterse a los decretos de los medidores la más servil de las actitudes. Lo que importa es que escribais lo que deseais escribir; y nadie puede decir si importará mucho tiempo o unas horas."

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